La apatía de los argentinos hacia su clase política se refleja en diversas mediciones recientes. Por ejemplo, en las elecciones nacionales del año pasado se registró un récord de ausentismo, con una participación electoral cercana al 70%, la más baja desde 1983. Además, numerosas encuestas de imagen muestran que prácticamente todos los dirigentes políticos están reprobados por la ciudadanía.

De cara a los comicios de 2027, un nuevo estudio alerta sobre un fenómeno emergente: la posibilidad de que un sector significativo de votantes pueda definir su voto consultando a la Inteligencia Artificial (IA). El análisis fue realizado por Martín Romeo, reconocido consultor vinculado al peronismo y profesor de Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires. La encuesta relevó 1.095 casos en la provincia de Buenos Aires a fines de agosto, con un margen de error de +/- 3%.
En cuanto al uso cotidiano de la IA, el estudio señala que el 22% de los encuestados afirma utilizarla con “mucha” o “bastante” frecuencia. Otro 35% la usa “poco”, mientras que el 41% declara no usarla en absoluto. Al segmentar por edad, el uso alto de IA se incrementa considerablemente entre los jóvenes: entre 16 y 24 años, el 47% la emplea con mucha o bastante frecuencia, y entre 25 y 44 años, este porcentaje oscila alrededor del 34% al 35%.
Respecto al proceso electoral, si bien los datos generales indican una influencia limitada de la IA, el porcentaje de jóvenes que planean consultar a esta tecnología para decisiones vinculadas al voto es mayor. Ante la pregunta “¿Qué tan probable es que consultes a la IA para…?”, los resultados generales son los siguientes:
– Conocer a los candidatos: muy probable 3%, bastante probable 11%, poco probable 27%, nada probable 53%, no sabe 6%.
– Informarse sobre propuestas y planes de gobierno: muy probable 7%, bastante probable 8%, poco probable 31%, nada probable 46%, no sabe 7%.
– Pedir recomendación sobre a quién votar: muy probable 3%, bastante probable 2%, poco probable 16%, nada probable 72%, no sabe 7%.
Este último punto genera mayor debate. Al cruzar datos por edad y frecuencia de uso de IA, se observa que un 21% de los jóvenes entre 25 y 29 años podrían consultar a la IA para definir su voto. Además, entre quienes usan la IA con mucha frecuencia en su vida cotidiana, el 37% considera que la consultaría antes de votar.
Martín Romeo, a pedido de Clarín, analizó estos resultados y señaló que, aunque predomina una baja penetración de la IA con fines electorales, destaca el porcentaje de personas que atribuyen alguna probabilidad a esta práctica. Subrayó que estos datos representan una primera fotografía en un contexto de creciente incorporación de la IA en la vida diaria, por lo que es probable que su influencia siga aumentando.
El especialista agregó que quienes utilizan la IA con mayor frecuencia son también los que más consideran recurrir a ella para informarse sobre candidatos y propuestas o para recibir recomendaciones electorales. Asimismo, la disposición a usar la IA con fines electorales crece a medida que disminuye la edad de los encuestados.
Romeo planteó interrogantes fundamentales para el futuro de la democracia: “¿A quién le va a sugerir la IA? ¿Con qué criterios construirá la recomendación? ¿Quién controla la veracidad de esos criterios? ¿Qué grado de objetividad tendrán las sugerencias disfrazadas de transparencia algorítmica?”. También advirtió que estas preguntas llevan a cuestionar quiénes gobiernan las IA, cuáles son los intereses de sus dueños en el ámbito electoral y en qué medida esto podría afectar la democracia en su sentido más profundo.
Por último, destacó que existen estudios similares en otros países, como Estados Unidos, lo que indica que la influencia creciente de la IA en las decisiones electorales es una preocupación global.
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